¿Decirle la verdad o vivir la tradición?

vivir la tradición

¿Decirle la verdad o vivir la tradición?

Este año Mimi vivirá por primera vez la tradición de los Reyes Magos y la Navidad! ^^ El año pasado era demasiado pequeña con 8 mesecillos. Pero me ha surgido una gran duda… qué sería mejor para mi hija? Saber desde un principio la verdad sobre los reyes y vivir todo de un modo diferente o seguir la tradición? Que indecisión!

Pero empecemos por el principio…

 

Mis reyes magos… vivir la tradición

 

Mi estrecha relación con estos tres señores empezó antes de que naciera, cuando a mi padre le dio por montar una mesa llena de regalos y adornos a mi madre en el comedor de nuestra vieja casa. Su «yo» del presente diría al del pasado «no sabes en lo que te estás metiendo» xD

Cuando yo nací el pequeño montaje fue creciendo y creciendo… el primer año que tuve uso de razón me llenaron el comedor de globos. Ni siquiera veía los regalos, se ve que me quedé tan impresionada que no paraba de repetir «bobus» (globos) una y otra vez. Y no fui la única… cuando mi tío vio ese percal prometió que a partir de ese año habría pasado junto a nosotros todas las noches de reyes de entonces en adelante. Por eso el 5 de cada mes de enero hemos acabado durmiendo 8 personas en una piso de 60 m2… Hay demasiada magia en ese casa como para perdérsela! Es el momento que espero con más ilusión de todo el año.

Podéis entender ahora que ese día para mí es intocable. Prefiero dejar un trabajo si no me permiten cogerme fiesta que perderme la noche del 5 y la sorpresa del 6.

Exagerado?

Quizás sí, pero por suerte hace poco caí en una gran obviedad: mi vida es mía, elijo y pago yo el precio de mis errores. Así que puestos a equivocarse, al menos lo haré tomando yo la decisión ^^ Para mí, esta tradición familiar vale la pena. Es un antes y un después, es mi fin de año, un punto que me ayuda a cerrar un capítulo y abrir uno nuevo. Y es que las fiestas no son solo regalos, hay algo mucho más profundo detrás de todo ello. Se trata de vivir la tradición.

 

La promesa que me hice cuando era una niña

 

Recuerdo que cuando era pequeña pensando en los adultos me prometí que «nunca habría dejado de jugar». Y como lo prometido es deuda nunca abandoné del todo la niñez ;D Sin embargo creo que el significado real de aquellas palabras era el de «no dejar morir nunca la ilusión» algo que los niños mantienen siempre vivo, como una linfa que les corre por las venas, y que no se sabe porqué a muchos adultos desaparece. No podemos matar el niño que llevamos dentro, porqué una planta sin raíces no puede renacer, ni crecer… Será por eso que soy maestra? Porqué tengo clara la importancia de la infancia? No voy a enrollarme más…

Está claro que la Navidad y los Reyes son dos fechas que nacieron para los peques, que hacen crecer la llama de la ilusión. Y esta emoción me acompaña desde que tengo recuerdos, es la característica que más amo de mí misma. Es la luz en la oscuridad, es optimismo, es querer vivir, hacer, crecer, conocer… me da mucho y no me quita nada. Es increíble, una fuerza que me sale de dentro en cada cosa que hago. No os voy a mentir, he pasado algunos momentos en qué la vida me ha dado tales tortazos (sin grandes traumas =P) que la ilusión no la veía ni con lupa… pero siempre ha estado ahí  latente.

Ahora sabéis algo más sobre mí. Os dejo además el post que escribí sobre Navidad a la Italiana & Reyes de Hollywood! Te voy a sorprender! con otros pedacitos de mi vida.

 

 

«¿Que aún haces la carta para los reyes?»

 

Volvamos a los reyes. Ya sabéis del montaje y de la ilusión… Nos falta lo más importante… la carta! En mi casa se escribe, es un «must». Mi madre y yo nos la mandamos por mail (es que son reyes modernos xD). Hacemos un word súperchulo, con colores, fotos … pero lo más importante es la introducción… pedimos regalos sí… pero sobretodo cada año dejamos un pedacito de nuestro corazón en las primeras líneas… Este año comparto mi intro con vosotras ^^ siempre con la ilusión que me acompaña…

La carta a los reyes magos

«Os escribe la chica más feliz de Italia 🙂 Últimamente estoy en éxtasis! Cada año perfecciono aún más mi vida. Tengo una familia, una hija, una casa chulísima, me siento libre. Veo un futuro diferente, original, creativo… Me encanta! Estoy súper feliz!

Así que estamos llenos de amor, mimis (mimitos), paciencia =P, risas, palabras incomprensibles, momentos increíbles, únicos… qué queréis que os pida? Pues bueno, una madre haría una lista larguísima! Sobretodo de esas que no se pueden comprar ;D pero si tuviera que elegir una, romperé el romaticismo y pediré «una comida sin tener que levantarme de la mesa» jajaja De todos modos sé que a los reyes les gusta hacernos algún detallito y realizar algunos de nuestros sueños ^^ Así que les voy a dejar alguna pistilla»

Lo que más deseo ahora mismo en este mundo es poder recrear toda esta ilusión y magia en el mundo de Mimi; mi hija es el tesoro más grande de mi vida. Me voy a empeñar hasta el último aliento para que sea feliz y conseguir que sienta que «vale la pena vivir la vida». Esto es lo que más deseo como madre.

Quiero que viva la ilusión; uno de los sentimientos más potentes que hay en esta vida.

 

¿Decirle la verdad desde el principio o vivir la tradición?

 

No os voy a mentir. Este año Mimi tendrá 20 meses cuando vendrán los reyes. Y le he estado dando vueltas sobre qué sería mejor para ella… saber todo sobre los reyes desde un principio y que aprenda a vivir el espíritu navideño como hacemos los más mayorcitos? O seguir la tradición de los reyes?

 

Mi descubrimiento

 

Muchas ni siquiera se lo plantean; yo tengo que decir que lo pasé bastante mal cuando me enteré de la verdad. De hecho me tocó tanto la cuestión que me acuerdo perfectamente de cada detalle. Estaba sentada en mi habitación, de espaldas a la ventana, con mi madre delante «mamá, Helena dice que los reyes no existen, es verdad?» podéis imaginar la respuesta… en ese momento se me rompió el corazón en mil pedazos. Ni siquiera podía llorar… «entonces tampoco existe Papá Noel o el Ratoncito Pérez?» Deducción correcta. Bueno, ya no recuerdo si lloré o no al final, pero esa horrible sensación se me quedó grabada en lo más profundo. No solo los reyes no existían… sino que la magia en general era un engaño. Toda mi ilusión, los «súperpoderes» en los que creía; todo se destruyó! Puf!

Para algunos será una tontería como una casa; para mí, una niña con sus propias creencias, fue un bofetón. Cambió totalmente mi manera de percibir el mundo. Quizás si lo hubiese deducido más adelante mi cabecita habría estado más preparada… para entonces tenía solo 5 años. Pero bueno… el hecho es que la desilusión fue grade… principalmente porqué la ilusión era enorme. Recuerdo estar en mi habitación la noche de reyes y oír el ruido que hacían los reyes en el comedor súperemocionada, pensando «están aquí fuera». Y ese día todo se apagó.

¿Es mejor que mi hija deje de vivir la tradición?

Así que este año pensé… y si Mimi viviera las fiestas desde el primer momento sabiendo que los reyes no existen? Vivir la emoción de crear los regalos, dedicar tiempo a pensar en nuestros amigos y familiares con amor. En el fondo para ella sería lo normal, no podría echar de menos algo que no ha vivido. Pero dentro algo me decía que se iba a perder una cosa importante.

Al final hice lo que hacemos muchas mamis… pedir opinión a la propia madre… sobretodo además es también una amiga ^^ Qué haríamos sin ellas! Por lejos que estén o mayores que nos hagamos come se dice aquí en Italia «la mamma es la mamma!» punto pelota. Así que sabiamente me dijo «haz lo que creas mejor, piensa que tuvo más peso para ti… la ilusión de los reyes o la desilusión de la verdad».

 

La fuerza del instinto materno

 

Se me abrió un mundo. Creo que me sentía aún más confundida que antes. De todas maneras mi instinto, mi corazón votaban por la tradición. Y decidí seguirlos… porqué realmente me había traído cosas tan bonitas que me sabría muy mal negárselas a Mimi. Además esos primeros años vivimos la ilusión de una manera muy especial, la incorporamos en nuestro interior hasta que acaba siendo parte de nosotros mismos.

¿Cómo sería una vida sin ella?

Trae con ella esperanza, motivación, emoción. Y cuando crecemos nos ayuda a sacar la fuerza interior que no encontramos en ciertas situaciones. Antes o después podremos recurrir a ella si ya hace parte de nosotros, si la hemos integrado cuando éramos niños.

Así que para bien o para mal nosotras vamos a unirnos a todos los niños de la Cabalgata que esperan impacientes para dar su carta a los reyes con los ojos centelleantes, les dejaremos la comida a los camellos  y nos despertaremos a las 6 de la mañana impacientes, sin haber dormido para ver las sorpresas que nos ha traído la magia de los Reyes.

Ahora sabéis algo más de mi, así que es vuestro turno ^^ Hay alguna romántica como yo?

 

RECORDAD QUE ME ENCANTA LEER VUESTROS COMENTARIOS! ^^ Así que a soltarse la melena!

 

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Hola! Soy Nai, una madre bloguera! Amante de una maternidad innovadora, creativa y una crianza respetuosa. Te cuento mis trucos, experimentos y mi experiencia sin filtros con un toque de humor! Lista para una maternidad diferente?

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