Vacaciones con un bebé – la realidad

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Vacaciones con un bebé – la realidad

Quiero ser sincera con todas las personas que piensan tener hijos. Antes de ser mamá siempre pensé que mi vida no cambiaría tanto, que simplemente sería cuestión de organizarse un poco más – «Salir de noche? Fácil, el niño duerme en el cochecito, ya iré fuera a dormirlo si hace falta» – «Vacaciones con un bebé? Fácil, un poco de visiteo con el niño en el portabebés y un poco más de playa o piscina para que esté contento»

Y UN CUERNO DE UNICORNIO! No salgo por la noche desde hace 17 meses. Bueno sí, hemos hecho pruebas y hemos llegado a la conclusión que todo el sufrimiento no vale la pena. Y las vacaciones?

 

La cruda realidad de viajar con un bebé de 4 meses

 

Mimi nació en abril del 2017, así que en sus primeras vacaciones tenía 4 meses y medio. Pensamos que Ibiza sería un buen sitio: en un hotel tranquilitos, playita y piscina. DESASTRE! Vaya viajecito! Con lo bien que te lo pintan en todos los foros, revistas y blogs!

 

Voy a ser directa para que sepáis a lo qué vais y no os ilusionéis demasiado.

 

Todo lo qué no te esperas

 

Sois padres, por lo tanto a lo qué antes llamabais vacaciones tendríais que cambiarle el nombre.

  1. En el hotel – para nosotros fue una TORTURA continua…
    • Odiaba el restaurante y lloraba, sobretodo durante las cenas. Acabamos comiendo a turnos, uno dentro y otro fuera.
    • Dormía bastante pero estaba en una fase en la qué o dormía en brazos o no dormía. Además se despertaba fácilmente. Así que si estábamos en la piscina lloraba cada vez que empezaba la animación. A turnos nuevamente.
    • Por la noche se quedaba en su cunita, así que a las 21.00 mamá y papá acababan encerrados en la habitación a oscuras y en silencio porqué sino se despertaba. No me preguntéis porqué pero en el cochecito no se quedaba nunca tranquila, sino hubiéramos podido salir. Yo que sé, cosas de bebés.
  2. Tema playa: un percal por lo qué a arena y agua salada se refiere. Os dejo imaginar. Tenemos una peque movidita por lo tanto ni siquiera de bebé quería estar quietecita tumbada en la toalla, teníamos que ir a dar vueltas, se ponía todo en la boca… el relax no lo veíamos ni de lejos.
  3. Escursiones: ya habréis leído que Mimi odia y odiaba el coche. Sino os dejo el link: La tortura de meter un bebé en el coche!. Así que lo alquilamos inútilmente. Fuimos a ver la ciudad de Ibiza (15 minutos),  una playa (que encima estaba llena de medusas) y fin. A pasear por nuestra zona con el portabebés (el cochecito lo odiaba y aún ahora lo tolera poquito).
  4. Mi bebé se aburría: además de todo esto nosotros teníamos un bebé que sencillamente se aburría de la sedentariedad. Le encantaba (y aún le apasiona) dar vueltas, estar en medio de la gente, que le den caña. Así que lo de estar sentados media hora no le apetecía mucho. Había que cogerla en brazos y enseñarle cosas nuevas… cuantos árboles y flores del mundo que hemos acabado describiendo!

 

Lo qué realmente necesita un bebé

 

¿Pero qué es lo que realmente necesitaba Mimi? Porque sabéis qué? Aquí el problema principal fue no percatarse de que NO estábamos respetando las NECESIDADES del bebé. Porqué un recién nacido no tiene caprichos como los adultos, simplemente necesita mantener ciertos estándares para estar bien (comer, dormir, caca, pipí y cariño básicamente), y si no cubrimos estas exigencias lógicamente el viaje se convierte en un infierno ya sea para el pequeño que para nosotros.

Contra antes os entre en la cabeza lo que acabo de explicar, antes empezaréis a disfrutar realmente las vacaciones en modalidad padres, sin grandes ambiciones, solo con la idea de gozar de tiempo en familia de la mejor manera posible en un entorno diferente. Nosotros creamos una mini rutina que comprendía media horita de Mimi echada en la cama para poner en práctica sus nuevas capacidades (como estirar los brazos o rodar) y se convirtió en la súper idea del verano 😛

 

De turismo con un bebé de 1 año y medio

 

Este año pensamos «bueno, el año pasado era un recién nacido, tenía realmente muchas necesidades… esta vez será más fácil» así que nos arriesgamos a ir de vacaciones con el bebé en modalidad «visiteo».  Planificamos 3 días por Sevilla, 3 por Granada y una semanita de playa en Marbella. Y es que el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra…

Ya que odiaba el cochecito y el portabebés nuestra peque iba de turismo a pie como mami y papi. La frase suena muy bien, lástima que quisiera cruzar la calle continuamente o entrar en las tiendas y tirar por el suelo lo que estaba a su alcance. Y digo lástima porqué entenderéis que todo esto no podía hacerlo… y yo no me siento una buena madre haciendo llorar la niña todo el día porqué no puede hacer otra cosa que no sea caminar hacia delante para llegar a la meta que se han propuesto mamá  y papá.

 

¿Le hago demasiado caso?

 

Repito nuevamente que depende del niño. Mi hija es así, es maravillosa es curiosa, ama aprender, tocar, explorar. Y me encanta que sea de esta manera; vive a pleno cada momento, estoy fascinada. Así que durante el viaje, la cuestión era simple: el ambiente en el que teníamos que inserirla era otro, no calles llenas de tiendas. De hecho durante las visitas a los monumentos fue bastante bien, podíamos dejarla a su aire (quedándonos un paso detrás de ella), pero os aseguro que se subió sola 10 rampas de la Girarlda.

Veis? El ambiente cuenta 😉

Quizás otra persona piense que esté loca, que le hago demasiado caso, que tiene que aprender a hacer lo que le digo y a aguantarse. Pero soy un poco contracorriente, creo que YO he elegido donde llevarla y es mi obligación hacer que ella también esté bien. Además…

…criarlos obedientes tiene sus ventajas pero les cortas las alas…

Hay que encontrar el equilibrio perfecto para que lleguen a exprimirse ellos mismos al máximo dentro de unos límites de seguridad y educación. De hecho pienso que seré la típica mamá excéntrica que dejará a su hija crear su proprio proyecto sobre como pintar y dibujar sobre las paredes de su habitación (no sé si papá estará de acuerdo xD, esperemos que no lea el post).

Bueno, esta es simplemente mi experiencia, quizás pueda hacer sentir mejor a alguna pareja de padres primerizos decepcionados con sus vacaciones. La vida con un bebé es sinónimo de improvisar y de disfrutar el momento 🙂 es diferente, pero ya estamos dentro de la rueda así que no podemos hacer otra cosa que no sea divertirnos en modalidad papis ^^ De todos modos os puedo asegurar que la cosa mejoró muchísimo en 1 año. Ya tenía un ritmo, una rutina. Se nos hizo más fácil irnos de vacaciones la segunda vez que la primera 😛 Así que chicas, hay esperanza, es todo cuestión de paciencia ^^

RECORDAD QUE ME ENCANTA LEER VUESTROS COMENTARIOS! ^^ Así que a soltarse la melena!

 

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Hola! Soy Nai, una madre bloguera! Amante de una maternidad innovadora, creativa y una crianza respetuosa. Te cuento mis trucos, experimentos y mi experiencia sin filtros con un toque de humor! Lista para una maternidad diferente?

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