Ser madre y vivir en el extranjero

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Ser madre y vivir en el extranjero

Este es un post de desahogo. Cuando estoy cabreada o triste mi mejor medicina es escribir o verme Friends con un Kinder en la mano. Hoy le ha tocado al blog. Así que aunque suelo ser muy happy yupi hoy es un día sin color. El motivo es simple. Ser madre y vivir en el extranjero no siempre es fácil.

La chispa que ha hecho estallar la bomba esta vez es el hecho de haber podido compartir con mi madre cotidianidad durante 10 días y hoy se ha ido.

Vale, no estoy tan tarada. No pasa nada porqué se haya vuelto a Barcelona. El problema es mi cerebro que cada vez que viene y después se va, me recuerda todas las implicaciones que conlleva el haber decidido irme a vivir al extranjero.

A las que no les guste el color negro que se ponga un parche porqué la cosa se va a poner muy dark en…

3…2…1… !

 

Blancanieves estaba drogada

Toda madre expat ha vivido su cuento de hadas. Y es que normalmente la historia comienza con un… «Chico conoce a chica. Chico mola mogollón, porqué además de ser majo está envuelto de un halo de misterio y aventura con el qué jamás nos habíamos encontrado. Porqué si ya tiene su gracia dar con alguien que nos haga tilín, aún es más fascinante si se trata de un «extranjero misterioso de ojos azules».

Waw!

Vete tu a saber porqué, pero sobretodo las soñadoras como yo, caen en la trampa que siempre nos han metido en la cabeza. Que lo que tenemos cerca es aburrido, lo que molan son las aventuras. Que una vida diferente, lejos de lo convencional, es mucho más emocionante, más preciada.

Parece que el vecino de casa no pueda tener ni lejanamente el mismo calibre que ese extranjero rubito que se nos ha pasado por delante. Y ahí algunas me entrarán con el tema del «destino» pero no es mi estilo.

Vamos, lo que quiero decir es que la menda con 19 añitos se fijó en un chico, y además le añadió (con toda la imaginación posible) lo que se imaginaba de él, toneladas de posibles aventuras, vidas, viajes entre países, bilingüismo… Buah… como iba a molar la cosa si salía bien. El amor habría triunfado, derribado las fronteras, las lenguas, las culturas… sería una bomba! De envidiar vamos.

Lástima que nadie te cuenta como ese principio es solo un chute de hormona del amor que te va a durar un añito para después dar paso a la vida dura y cruda (Encontrar tu lugar en el extranjero)

Y pasas de verte como la princesa más afortunada de todos los cuentos de hadas a una inmigrante incapaz de pedir un «clip» en una papelería. Poco a poco se abre paso el arrepentimiento. Noche tras noche, trabajo tras trabajo y te preguntas por qué C…… te dio por ahí en vez de irte de compras en plan Pretty Woman y quedarte tan a gusto.

El problema principal?

Yo siempre he sido muy sincera conmigo misma. La elección siempre ha sido mía. No puedo culpar a Papá Oso de nada. Yo elegí venir y cada día elegí quedarme.

Durante semanas y meses interminables me veía inmersa día y noche (sobretodo nocheSSS) en el bucle «quiero irme» pero «le quiero a él».

 

¿Cómo es vivir en el extranjero?¿Mola no?

«Como mola Italia! España es una mierda, los políticos bla bla, el paro bla bla, la educación bla bla… al menos ahí tenéis…»

La de cosas que te suelta la gente. Personas que no están contentas con lo que tienen y que seguramente nunca lo estarán.

Porqué cada país tiene lo suyo os lo aseguro.

Y en el fondo solo se trata de valorar lo que tienes, en vez de lo que no tienes. Soy consciente de que es una frase que se oye muy a menudo. Pero a veces necesita que la vida te pegue un bofetón para darte cuenta de verdad.

Aunque para ciertas cosas a veces es demasiado tarde. Y te das cuenta que no eres el protagonista de una película que acaba con un ‘happy ending’. Tu estás vivo, y la vida es otra cosa.

Además, me gustaría añadir para quien «se lo esté pensando», que no es lo mismo irte a vivir a otro país por amor que hacer por elección propia.

Por amor acabas sumergida en la vida de otra persona. Atada a sus costumbres, ritmos y ciudad. No tienes elección y en el fondo todo se basa en esa persona. Así que cuando te peleas con él, acabas odiando todo lo que le rodea, porqué ÉL es la única razón por la qué estás allí.

Si por el contrario te vas a otro país por tu propia voluntad te lo tomas de manera diferente. Tú estableces las normas: dónde vivir, por cuanto tiempo, qué hacer allí. Y normalmente no sientes esas manillas que te atan por obligación al país donde te has ido. Si yo quiero estar con Papá Oso me toca quiera o no quiera estar donde estoy. Punto.

 

Ser madre expat es una mierda

Si si.

No mola para nada. Lo siento.

Una puede intentar relativizar todo lo posible. Pero nunca voy a negar que si mañana me diesen la posibilidad de hacer algún megacambio en mi vida esto tendría que ver con la distancia entre MI MUNDO y el de ÉL.

 

Ser madre expat es una mierda porqué todo lo tienes a mitad.

Quizás tienes más, pero todo a mitad. Puedes disfrutar de todo lo bueno de los dos países, pero solo a mitad. Puede que tengas tu propia familia, pero está a mitad. Y puede que ganes más dinero (que no es el caso de Italia, los sueldos son más bajos que en España), pero eso también va a ser a mitad ya que te vas a dejar lo que cobras en vuelos.

 

Ser madre expat es una mierda porqué nunca estás

Hace 8 años que vivo en Italia. Contra más tiempo paso sin ver a mis padres o amigos, menos los echo de menos. El cuerpo tiene algo que te ayuda para no optar por suicidarte imagino xD (bromeo)

Pero no es lo que quiero.

De hecho desde que nació Mimi me dije «se acabó, mi hija va a crecer con abuelos (mis padres) sí o sí», por lo tanto nos vemos una vez al mes más o menos.

«Qué suerte! Eso es mucho!» me dicen algunos (entre ellos la suegra, que si no ve a la nieta en 4 días ya la tienes que se sube por las paredes).

Pues puede ser mucho para alguno, pocos para otros, pero lo que llevo peor no es la frecuencia sino la modalidad. Si viviese en Barcelona quizás los vería una vez al mes o quizás 20, porqué si viviese allí tendría la maldita opción de decidir cuando c… quiero irme a tomar un café con mi madre.

Como también podría ir a los entierros sin tener el maldito problema de «no hay vuelos» y llegar 2 días después pagando 400€ sin ni siquiera haberme podido despedir de esa persona (true storie). Sin hablar de los permisos laborales que conllevan estas distancias (y eso que Milán – Barcelona es una hora y media de vuelo).

También podría haberme pasado algunas tardes por el hospital cuando ingresaron a mi padre. Vamos, lo que hace la gente normal. Yo no pude. No era de vida o muerte la cosa, pero… y si lo hubiese sido? Debería haber dejado el trabajo? Y ahora que tengo una hija cómo me habría tenido que organizar?

Supongo que esta es la parte que me agobia más en general… los «y si…».

Pero claro está. No se puede vivir con los «y si…» en la cabeza… solo que como os dije, hoy estoy cabreada xD así que continuemos con el negro va…

 

Ser madre expat es una mierda porqué estás más sola de lo que piensas

Como dije, el tiempo engaña, te parece que todo va bien hasta que cierta cosa te recuerda que algo falta.

Porqué yo aquí tengo solo a Papá Oso, SUS padres y algún pariente suelto. Después están SUS amigos y MI única amiga italiana (una de esas de «para toda la vida»).

Tenemos una vida muy activa, no paramos, pero si mañana me volviese a Barcelona no echaría de menos a casi nadie de las personas que os he nombrado. Pongamos un 2%.

Es inevitable, no se pueden borrar 20 años de tu vida. Aún menos los 20 primeros, los más importantes, cuando has creado esos lazos inquebrantables. Las amistades más «viejas» que tengo me las saqué cuando tenía 2 años, y aún me duran. La más nueva es la italiana desde hace 6. Me echo pocas amigas de calidad pero las cuido, os lo aseguro.

Echo de menos ese café, esa salida de chicas en grupo que te hace relativizar al 3000%. Esa horita en qué todos los problemas se vuelven tan y tan pequeños que vuelves completamente renovada a casa. Como el que se pega unas vacaciones a las Bahamas. Esas salidas improvisadas, esa llamada «necesitaría verte esta semana» y poder buscar un hueco para desconectar de ciertos problemas de la cotidianidad.

En vez de eso, cuando vives en el extranjero estás prácticamente obligado a organizar fines de semana de «visitas» desde las 8.00 a las 22.00 (por la cuestión hija) encajadas en plan puzzle para poder ver a todos y a nadie en un día y medio.

No es mi estilo, pero me conformo.

Repito, no lo llevo en plan depresivo. Pero tengo el día gris y me sale la acumulación que llevo relativizando meses y meses.

 

No poder compartir a mi hija

Me considero una persona rematadamente optimista. Me ha hundido solo mi traslado al extranjero. Pero ¿sabéis qué? soy como una boa que por mucho que la hundas tiende a subir porqué está hecha para flotar xD

Pero recordemos mi cabreo actual.

Los momentos están obligadamente compactados, comprimidos. No poder compartir el crecimiento de la enana CUANDO ME DA LA SANTA GANA pesa.

Vale, quizás no nos veríamos cada semana, pero alguna tarde, algún momento… lo mejor cuando vienen a verme mis padres es poder estar todos mirando a la niña y diciendo lo mona que es.

Ese sentimiento no tiene precio. Ver babear a tus padres con tu hija, comentar «mira qué ha hecho!» y que haya alguien a tu lado para verlo…

Soy madre 24h. Me encanta mi elección, pero si de algo me he dado cuenta con ella es de lo bonito que llega a ser compartir momentos. Cuando Papá oso se sienta con nosotras a leer a las 21.00 es mi momento preferido del día. Compartimos un momento, babeamos juntos por ella. No es cocinar o estar en la misma habitación haciendo cosas, es compartir la crianza.

Y lo mismo pasa con mis padres.

Así que saber que ese tiempo es limitado o está programado me cuesta.

Menos mal que (en serio) soy muy positiva, optimista. Hoy estoy de bajón pero me dura un día. Está matemáticamente calculado xD Aunque me parezca que esta vez no hay hostia, antes o después llega. Así que nada me hundo lo antes posible para poder dar el saltito ‘pa arriba.

Y como escribir me ayuda aquí estoy a 1300 palabras de desahogo. Os pido perdón xD pero es una parte muy importante de mi vida.

 

Vale, algo bueno ha traído

Nunca jamás había dado un valor tan grande a la familia como ahora. Siempre había dado por hecho que ahí estaban. Toda la vida he estado muy atada emotivamente a mis padres, pero desde que vivo fuera aún más. Y desde que tengo a Mimi ni te cuento!

También he aprendido a valorar pequeñas cosas, la cotidianidad y la convencionalidad.

Soy una chica de ideales, pero los he matizado desde que estoy aquí.

Los primeros años en Italia odiaba absolutamente todo y a todos. Bueno, en el día a día no lo viví tan mal, pero el recuerdo es bastante negruzco. Acabé por odiar la cultura, veía solo los defectos… era todo horrible e idealicé (exageradamente) Barcelona.

 

Las fases del duelo del emigrante

Es una de las fases del duelo del emigrante. Para las curiosas os dejo las ETAPAS DEL DUELO MIGRATORIO. Hay ciertas fases por las que pasamos todos. Y es que dejar tu vida es un duelo. Y como cuando pierdes a alguien consigues aprender a vivir con el dolor. Pero una pequeña cicatriz queda. Además hay cosas que no ayudan como el sentir que siempre serás un inmigrante por muy adaptado que estés.

No has vivido la infancia allí y eso amigas mías cuenta más de lo que uno se piensa. En medio de un grupo de amigos antes o después te vas a sentir aislado porqué hacen referencia a algo que no has vivido, que no hace parte de ti. Cuando mandes a tu hija al colegio muchas cosas van a ser diferentes. Volverás a tu país y verás los cuadernillos de verano que hacías de pequeña en las librerías con melancolía porqué tu hija no va a vivirlo igual. Quien dice cuadernillos dice lo que sea (no entremos en debate).

En la última fase en teoría o te adaptas o «no te adaptarás nunca». Creo que por suerte yo hago parte de la primera.

Pero estábamos hablando de cosas positivas no? xD espera que me re-configuro…

 

Para no acabar con amargura

Os he presentado las etapas del duelo del emigrante. Me las he leído muchas veces. Porqué «mal de muchos consuelo de tontos». Me siento mejor si veo que no soy una esquizofrénica que se pasó noches llorando de rabia (algo que jamás había vivido en mi vida, yo nunca lloraba por nada xD). Así que punto uno, descubrí un mundo, el del emigrante.

Y eso me ha abierto los ojos. Porqué cuando te pasa algo así a ti parece que seas la única al mundo. Ahora voy al parque y pienso… «madre mía… la de mujeres que se encuentran en mí situación». Al fin y al cabo me considero bastante afortunada, puedo llamar a mi familia, volver a Barcelona súper a menudo, crear una relación entre mis padres y mi hija…

Y no voy a mentir, soy muy feliz con mi casa, Papá Oso, la peque y mi vida en general. Así que asumo los momentos de bajón, lo vomito todo en el Pc o me voy a ver Friends y a tomar! Que la vida son dos días y la mitad nos lo pasamos durmiendo xD

 

Hay muchas cosas buenas de mi vida en Italia

He aprendido a valorar lo que tengo en vez de lo que no tengo. No sé que c… le pasa a esta sociedad que no paramos de aspirar a más y más y más… parece que vivamos en el candy crash. Te pasas un nivel que te ha costado una vida y en vez de quedarte ahí contentillo necesitas más y más.

Te sacas una carrera, quieres otra. Ganas 1300€ quieres 1400€. Quien no va a querer más de algo? El problema es que nunca acaba siendo suficiente… vivimos con el run run de «sí está bien pero si tuviese más de …. sería mejor».

Pues a mí se me han bajado los humos. Vivo en un pueblo (y soy de Barcelona… DE BARCELONA!!!!! con lo que me gusta a mí irme a dar una vuelta por el centro xD ay madre mía que bonita que es!). Aquí no encuentrás ni un todo a cien! Si quieres una ludoteca para la niña tienes que hacer un doctorado en ludotecas de toda la provincia y si tienes suerte estará abierta y verás 2 o 3 niños para que la peque pueda ver que existen coetaneos xD

Por no hablar de ocio en general, tiendas, eventos… gente! Ambiente! ¿Dónde está la gente? XD

Pues bien, en medio de todas estas cosas que podría echar de menos he encontrado una chispilla. Algo que me ablanda un poco el corazoncito. Un huequecito mío mío. Y he llegado aquí gracias a un proceso de años. Pero creo que me ha ayudado realmente a valorar lo que sí tengo…

 

Mis lujos actuales

  • Tengo una casa con 2 jardines! Esto no me lo soñaba en Barcelona ni con una pastilla de coca xD
  • He podido dejar el curro cuando Mimi cumplió 1 añito y podré cobrar el paro hasta que cumpla los 3 gracias a las leyes italianas. Por lo tanto no me he sentido obligada a llevar a mi recién nacida de 3 meses a una escuela infantil. Ya solo con eso podría borrar todo el resto del artículo. Porqué para mí es un regalazo.
  • Tengo unos suegros jubilados con huerto, megajardín, que dejan a la niña ensuciarse, ensuciar, saltar, chillar, jugar a lo que quiera y la aman con locura. Mi suegra de 70 años y mi madre de 56 el otro día hicieron la voltereta porqué la niña se lo pidió. Vete tu a buscar a abuelas así xD
  • En Italia la familia es algo muy importante. Así que aquí vivimos tradiciones preciosas como la preparación de «la salsa de tomate» cada agosto. Se compran unos 140 kg de tomate y a trabajar! Que mi hija pueda vivir estas cosas tan artesanas es genial!
  • Estamos cerca de la montaña! Es cierto que la playa es la playa, pero en media horita e coche tenemos un montón de propuestas variadas entre lagos y bosques!
  • Esto me lleva a la cuestión Lagos! Nunca había tenido en cuenta lo bonitos que son. La calma que dan, los animalitos y las excursiones que se pueden hacer con niños. Tenemos montones de propuestas para niños en la naturaleza a nuestro alrededor!
  • La disciplina en Italia es bastante «old school» pero algunos elementos de la pedagogía activa como Montessori o Reggio Emilia dejaron huella y se pueden ver en las aulas de infantil. Aquí es muy común que los grupos sean heterogeneos (30 niños de 3 edades diferentes juntos). Además no existen los libros hasta la primaria. En educación infantil se proponen muchas actividades manuales, travases, rincones… Para mi que soy maestra es algo muy importante.
  • Los italianos tienen sus cosas, pero lo mejor de esta cultura es que hacen mucho grupo. Aunque seas nuevo en un curso o trabajo siempre intentarán incluirte para que no te sientas aislado. Es un abrazo social que agradezco mucho. Soy muy tímida y esto que al principio me costaba aceptar, ahora me ayuda muchísimo!
  • Se come bien. Punto. Si el churri me hubiese salido inglés… OH MY GOD! xD
  • Echo de menos las tradiciones de mi país, pero si entras en modalidad-italiana tendrás mil eventos a los que ir, un montón de personas con las que hablar. Son muy sociales. En España somos mucho más individualistas. Aquí son más chapados a la antigua en muchas cosas, pero tiene algo de romántico, un punto más de amabilidad, de cooperación e inclusión.

Si hay algo que repito continuamente es que mi «cabreo» con Italia no tiene nada que ver con este país, sino conmigo y mis «faltas» que pululan por Barcelona. Pero no podría estar más contenta. Porqué creo de todo corazón que Italia es un país maravilloso para que mi hija instaure sus raíces. Es muy fácil ser feliz, porqué la sociedad ayuda, te empuja a hacer comunidad, a socializar a formar parte de un grupo.

Así que nada, paz y amor. Desahogo finalizado. Ahora a otra cosa mariposa ^^

 

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Hola! Soy Nai, una madre bloguera! Amante de una maternidad innovadora, creativa y una crianza respetuosa. Te cuento mis trucos, experimentos y mi experiencia sin filtros con un toque de humor! Lista para una maternidad diferente?

2 Comments
  • llanos
    Posted at 09:58h, 13 septiembre Responder

    En realidad mucho de lo que cuentas no es por vivir en el extranjero sino por vivir lejos de la familia. Yo vivo en el mismo pais que mi familia pero lejos y la verdad que los echo menos también, que a veces me siento sola también, que me falta ese apoyo de la familia etc… Así que te entiendo perfectamente. Nosotros nos vemos cada dos meses. Cuando vivia en Inglaterra alli sentia a veces, no mucho el homesick que llaman alli, echar de menos las cosas de tu pais. Aunque soy una persona que me adapto bien. Abrazos!

    • mimitosenelcaos
      Posted at 08:08h, 16 septiembre Responder

      Sí, lo que mata es la lejanía. Digamos que los problemas culturales ya los superé en su momento. Aquí estoy bien. Pero me pesa bastante el tema familiar.

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